06 mayo 2006
30 abril 2006
Una historia más: Sonia y Mia (Parte III)
Se acariciaba el cuerpo mientras imaginaba un segundo encuentro, uno más largo, con más tiempo, y sin miedo a la aparición repentina de los hombres. Imaginaba una continuación de lo ocurrido: que era ella la que luego se abalanzaría sobre Sonia, le sacaría la ropa y le abriría las piernas. Imaginaba el sabor de sus jugos, su olor, sus reacciones y la boca se le hacía agua. Y la piel le ardía. Imaginaba que la daba vuelta sobre la mesa y le besaba la nuca y la espalda, y la inmovilizaba con el cuerpo y teniéndola de los brazos, y que luego le acariciaba las nalgas metiéndole los dedos suave y cadenciosamente. Imaginaba que Sonia se retorcía de placer y le pedía más, y que los olores que brotaban de sus cuerpos eran deliciosos y los sabores más aún.
Se acarició hasta que salió el sol y acabó muchas veces. Luego se durmió entre los ronquidos de Diego, que descansaba, ajeno a todo, como siempre.
Por la mañana habría decidido que hablaría con Sonia para terminar el tema de una buena vez. La mortificación que sentía pasados los efectos del alcohol era muy superior al deseo. Lo tenía decidido. Le daría fin a la situación.
21 abril 2006
20 abril 2006
Una historia más: Sonia y Mia (Parte II)
Habían terminado de cenar y ellas estaban un poco afectadas por el alcohol, y Sonia tenía muchas ganas de comer helado, y le había pedido a los hombres que fueran a comprarlo.
Cuando se quedaron solas, Mia se puso muy nerviosa y empezó a levantar la mesa. A Sonia poco le importó la incomodidad por demás evidente de Mia, y se paró a charlar muy cerca suyo.
- ¿Y, cómo te está yendo en…?
- Bien.
– No sabés ni lo que te iba a preguntar.
– No importa, sentate… ¿querés un café?
– No, a vos te quiero.
E inmediatamente se abalanzó sobre Mia, no dándole tiempo a nada, y aprovechando que tenía las manos ocupadas, y la apretó con todo el cuerpo contra la heladera. Mia soltó los repasadores dejándolos caer para apoyar las manos sobre sus hombros para sacársela de encima pero no pudo, en parte porque Sonia la miró y le rogó que no lo hiciera, y en parte porque la piel le quemaba.
Si. La piel le quemaba. Y Mia no sabía si era porque le gustaba Sonia o porque le gustaba esa sensación de que alguien la deseara tanto.
Al darse cuenta que Mia había aflojado la tensión, Sonia dejó de besarla y, mirándola fijamente, como preguntando, le bajó los breteles de la blusa. Los pechos de Mia quedaron al descubierto, y los pezones erguidos, y la piel encendida. Mia arqueó un poco la espalda y la heladera rebotó contra la pared, y Sonia le chupó los pezones con ansias, con hambre, mordiéndoselos.
– Esto está mal, Sonia, muy mal… a Diego no le va a gustar.
– No puedo creer que estés pensando en Diego…
Y succionaba los pezones como si de verdad quisiera sacar algo.
De repente se acuclilló y desde abajo la miró con deseo, a lo que Mia gritó, alarmada y nerviosa:
- ¿Qué hacés? ¡Ni se te ocurra!
Y soltó una carcajada, la cual fue interpretada por Sonia como una inmensa luz verde. Rápidamente sus dedos desataron los cordones del pantalón y, sin dejar de mirarla, se los bajó, y Mia gritó:
- ¡Noooo! ¿Estás loca???
Sonia tomó los elásticos de la tanga de Mia y la deslizó, dejándola desnuda. Sin siquiera mirarle la cara, le abrió el sexo con los pulgares y apoyó su lengua caliente en él. Y la heladera volvió a crujir contra la pared.
– Dejame Sonia, por favor…
Pero Sonia parecía no escucharla. Estaba acuclillada en el piso con su vestido de hilo de seda comiéndole el sexo, y estaba delicioso porque estaba excitada y los jugos fluían a pesar de ella y de su culpa. Su lengua entraba y salía de la vagina de Mia como si hubiese estado hecha para eso, y sus labios tomaban suavemente el clítoris que estaba henchido de placer. Sonia estaba en el mejor de los mundos, en cambio Mia se debatía entre el placer y la culpa, como si estuviese poseída.
– Dejame por favor, esto no está bien…
A pesar de la culpa que la angustiaba, no podía dejar de rendirse a ese placer tan particular: sentía una subida emocional tan abrupta como nunca había sentido antes, jamás había experimentado una calentura tan grande, tan especial. De más está decir que el orgasmo se hizo esperar muy poco y fue intensísimo: fuerte y largo, y puro placer, sin ningún tipo de incomodidad o ansiedad.
De pronto se escucharon las voces de los hombres:
- ¡Otro día bien pueden antojarse de helado más temprano, no!??
Mia la empujó y Sonia se incorporó y se acomodó el vestido y Mia la blusa y el pantalón. Y ambas prendieron un cigarrillo y Sonia se sentó cruzando las piernas, como siempre: como una lady.
Carlos preguntó:
- ¿Pasó algo? Tienen cara rara.
Sonia contestó:
- Nada, ¿por?
- Porque tienen cara rara las dos…
Mia bajó la vista y buscó una cuchara para helado. No se sentía nada bien. Acababa de descubrir algo perturbador para ella. La noche iba a ser larga, larguísima.
14 abril 2006
Una historia más: Sonia y Mia (Parte I)
Como era de suponerse, los cuatro tenían muchas cosas que contarse, ponerse al tanto de la vida del otro, y lo hacían mientras cenaban y regaban la vida con buenos vinos y alguna que otra cerveza. Concluida la cena, Mia llevó a Sonia a la habitación en donde hacía a diario su trabajo, para explicarle los pormenores de éste. Ambas estaban algo mareadas y muy alegres, en esa etapa de la borrachera en la cual todo causa gracia: dejaban fluir todas sus impresiones acerca de absolutamente todo. Mia estaba muy divertida tratando de explicarle a Sonia unos detalles de su oficio cuando de pronto y sin aviso la vio acercarse. En medio segundo, los labios de ambas estaban juntos, y la lengua de Sonia adentro de la boca de Mia y los ojos de Mia muy abiertos. Mia la empujó y dijo, en un grito transformado en susurro:
- ¡Pará, pará…! ¿Qué hacés?
- Dejame… sos tan linda…
- Pero que hacés boluda, ¿estás en pedo?
- ¡No! Bah, si. Pero no tiene nada que ver con esto.
Y volvió a acercarse y a meterle la lengua en la boca. Esta vez, Mia hizo uso de toda su fuerza y la empujó, alejándola más de dos metros.
– ¡Estás borracha!
- Siempre me gustaste... Creo que siempre estuve enamorada de vos, dejame… por favor…! - dijo Sonia mientras se acercaba suavemente.
– Estás re en pedo, no te me acerques. Aparte no sé que puede gustarte tanto de mi, mirá lo que soy, re- tranqui, vos y yo somos muy distintas, así que no sé qué tanto te puedo gustar… - dejó entrever en sus palabras esa curiosidad que siempre la había caracterizado.
– Me encanta como sos, tan… “vos”. Eso que se te nota cuando mirás a los demás, eso que no te importa lo que hagan o piensen de vos, por eso me gustás tanto, porque somos tan distintas, y porque sos tan sensual… me encantás.
– Bueno, pero yo no puedo hacer nada… aparte no sabía que vos... ¡y encima te vas a ir a vivir con Carlos! ¿Él sabe que…?
– Shh! ¡No! No sabe nada, y tampoco quiero que lo sepa.
- ¿Pero vos sos gay, o qué?
– No. Bah… no sé. Tuve una experiencia con Andrea un par de años atrás pero… nunca me gustó Andrea, en cambio vos… Por favor, dejame estar con vos una noche, si me dejás pasar una noche con vos te voy a demostrar todo lo que sient…
– Nah, evidentemente vos estás muy en pedo.
Y se puso a salvo en la cocina, en donde los hombres estaban abriendo una botella de champaña para festejar el reencuentro y los futuros encuentros.
Y luego vino Sonia y Carlos preguntó al verlas si había pasado algo, si habían estado peleando. Y Mia contestó actuando sorprendida que no, que al contrario, que sólo se estaban divirtiendo, y Sonia lo tomó como una señal. Y no se equivocó.
18 marzo 2006
11 marzo 2006
Engendros Diabólicos XXV
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Estos especímenes forman parte del grupo Army of Lovers.
A cual más bizarro.
Por supuesto en sus días de esplendor (¿?), gozaron del privilegio de presentar su arte (CUAC!) en Ritmo de la Noche.
Dónde más, si no?
Este es un recordatorio de lo que la TV argemmmtina y el señor Tinelli nos han dado brindado.
Enjoy!
Sigo generosa.
Debe ser porque son mis últimos días de alpedismo.
Así que, acá les dejo de obsequio, un nuevo Bonus Track.
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Ahora sí...
PREPAREN...APUNTEN...FUEGOOOOO!!
05 marzo 2006
Engendros Diabólicos XXIV
Clericó con Cola.
Descubridor de grandes talentos como el de Marixa Balli.
Un verdadero benefactor de la humanidad.
Faaaaa!
Qué asco me doy a veces.
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De yapa y como Bonus Track otro Hitazo.
Un clásico bailable de nuestros años mozos.
Infaltable en el carnaval carioca de la dama y el caballero.
Pongan Play y después me cuentan.
PREPAREN...APUNTEN...FUEGOOOOO!!
25 febrero 2006
Engendros Diabólicos XXIII
Podría decirse también:
- se me apilaron los jugadores.
- me faltan un par de caramelos en el frasco.
- no me sube agua al tanque.
- se me inundó la azotea.
- me chifla el moño.
- tengo una carburita en el basurador.
- se me quemó el paty, entre otros.
Y está bien, yo estoy cucú. Pero, me van a decir que no hay algunas bastante peorcitas que una?
La minita en cuestión truló hace rato... y mal.
Basta con recordar su visita por nuestro país hace algunos años.
Eso sí, no van a poder negar que la piba no se cuida... o por lo menos le gustan los globitos.
Ah! El tema musical (¿?) le viene como anillo al dedo.
Con ustedes... Gloria Trevi.
PREPAREN... APUNTEN... FUEGOOOO!!!!
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18 febrero 2006
Engendros Diabólicos XXII
Estoy convaleciente, más sensible e increíiiiblemente generosa.
Aprovechen!
El Engendros de hoy está en oferta!
2x1!!!
Algunos no tendrán ni idea de quién estoy hablando, a otros los remontará a sus más tiernas infancias y/o preadolescencias.
A estos niñitos habría que haberlos asesinado de chiquitos.
Siempre estamos a tiempo, o no?
PREPAREN...APUNTEN... FUEGOOOOOOOOOO!!!














